La ruina del campo andaluz: agricultores sevillanos regalan sus cosechas ante precios de miseria
La situación en el campo andaluz ha alcanzado un punto de inflexión insostenible, una estampa desoladora que refleja la impotencia de nuestros productores. En la provincia de Sevilla, varios agricultores se han visto forzados a tomar una decisión drástica y dolorosa: abandonar o incluso regalar toneladas de cebollas ante la imposibilidad de cubrir los costes de producción. El precio ofrecido por los intermediarios es tan irrisorio que recoger la cosecha supone perder todavía más dinero.
Un caso ha resonado con especial fuerza, el de un productor de Lebrija que invitó a sus vecinos a llevarse gratis cerca de 200 toneladas de cebollas. El motivo es tan simple como indignante: el precio ofertado, apenas 13 céntimos por kilo, no permite ni siquiera pagar los jornales de los trabajadores necesarios para la recolección. Este episodio, lejos de ser una anécdota aislada, es el síntoma de una enfermedad grave que corroe los cimientos de nuestro sector primario.
Una Ley que no protege al agricultor
Desde las organizaciones agrarias como COAG se califica el escenario de «preocupante e injustificable», atribuyéndolo a la inestabilidad del mercado y al incumplimiento de contratos por parte de algunas grandes comercializadoras. Este desamparo se produce bajo el paraguas de una legislación que, sobre el papel, debería evitarlo. El Gobierno central modificó en 2021 la Ley de la Cadena Alimentaria con el objetivo explícito de prohibir la venta a pérdidas y proteger al eslabón más débil, el agricultor. Sin embargo, la realidad demuestra, una vez más, que las leyes impulsadas desde Madrid a menudo se convierten en papel mojado, carentes de los mecanismos de control y la voluntad política necesarios para su cumplimiento efectivo.
Mientras los costes de producción se han disparado, la ley se muestra incapaz de garantizar una remuneración justa. El agricultor andaluz sigue siendo la víctima de una cadena de valor desequilibrada, donde su trabajo y su inversión quedan a merced de la especulación y los intereses de los grandes distribuidores.
Un problema extendido a otros cultivos
La crisis de la cebolla no es un caso único. El sector de la patata vive una situación similar, con precios que no superan los 15-20 céntimos por kilo debido, en parte, a la entrada masiva de producto francés, que inunda el mercado y hunde los precios locales. En el olivar tradicional, un pilar de nuestra economía, la organización UPA ha denunciado que los productores llevan meses vendiendo por debajo de costes, acumulando pérdidas millonarias.
Es evidente que el modelo actual no funciona. No basta con aprobar leyes si no se dota a la administración de las herramientas para hacerlas cumplir con inspecciones rigurosas y sanciones ejemplares. El campo andaluz no puede seguir desangrándose por la inacción del Gobierno central. Es una cuestión de soberanía, de justicia y de supervivencia para miles de familias que viven de la tierra y que son el verdadero motor de la Andalucía rural. Proteger a nuestros agricultores es proteger lo nuestro, garantizar la viabilidad de un sector estratégico y defender un modo de vida que es la esencia de nuestra identidad.
| Autor: Redacción | Artículos | |
