El Gobierno de Sánchez y Bruselas dan la espalda al olivar andaluz: la importación sin control de aceite de Túnez hunde los precios

El Gobierno de Sánchez y Bruselas dan la espalda al olivar andaluz: la importación sin control de aceite de Túnez hunde los precios

La agricultura andaluza, y en particular el sector del aceite de oliva, pilar fundamental de nuestra economía y paisaje, se enfrenta de nuevo a una agresión orquestada desde los despachos de Madrid y Bruselas. La organización agraria COAG Andalucía ha levantado la voz para denunciar la pasividad, cuando no complicidad, del Gobierno de Pedro Sánchez ante la importación masiva y sin control de aceite procedente de Túnez, una competencia desleal que está tensionando y hundiendo artificialmente los precios en origen.

El ministro de Agricultura, el socialista Luis Planas, ha asegurado con rotundidad que el aceite de oliva que entra en España está completamente controlado. Sin embargo, sus palabras chocan frontalmente con la cruda realidad y con los informes de las más altas instancias europeas. Un reciente informe del Tribunal de Cuentas de la Unión Europea ha puesto de manifiesto la existencia de graves «deficiencias» en los sistemas de control, calificando la supervisión sobre el aceite importado como «inexistente o muy limitada».

Una competencia desleal tolerada por el Gobierno

Mientras nuestros agricultores se ven sometidos a las más estrictas normativas sanitarias, medioambientales y laborales de Europa, el Gobierno permite que el mercado se inunde con producto extracomunitario que no compite en igualdad de condiciones. COAG denuncia que un contingente de 56.000 toneladas de aceite tunecino se utiliza de forma estratégica para provocar bajadas artificiales en los precios, perjudicando directamente la rentabilidad de miles de explotaciones familiares andaluzas.

Esta situación no es más que la punta del iceberg de un problema mucho mayor. Se ha detectado una trama de «aceite fantasma», donde el producto tunecino entra en la Unión Europea a través de países como Portugal. Una vez allí, pierde su rastro de origen y se reexporta a España ya como «producto de la UE», engañando al consumidor y ejerciendo una presión a la baja sobre los precios que pagan nuestras almazaras. En 2025, se estima que el 81% del aceite tunecino que entró en España lo hizo eludiendo los cauces habituales, amparado en un régimen aduanero pensado para reexportar, no para abastecer nuestro mercado interior.

Exigencia de medidas urgentes y protección para lo nuestro

Desde el sector agrario andaluz se exige al ministro Planas que abandone su discurso autocomplaciente y actúe con contundencia. Es imperativo que el Gobierno de España defienda los intereses de sus agricultores y active de forma inmediata las cláusulas de salvaguardia contempladas en los acuerdos con Túnez para bloquear esta sangría. No se puede seguir permitiendo que la industria utilice el aceite importado, más barato por sus menores costes de producción, como un arma para estrangular al olivarero español.

La defensa de nuestra soberanía alimentaria y la protección de un sector estratégico como el olivar no pueden estar supeditadas a los intereses de terceros países ni a la inacción de un Gobierno más preocupado por contentar a sus socios internacionales que por defender el pan de sus ciudadanos. Andalucía y su campo exigen respeto y medidas firmes. Es hora de que el Gobierno central y Bruselas dejen de dar la espalda al motor económico y social de nuestra tierra.


Autor: Redacción | Artículos

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