Manuel Gavira exige a Bruselas una PAC flexible para rescatar al campo andaluz del abandono
El campo andaluz atraviesa una de sus peores crisis, asfixiado por una combinación letal de desastres meteorológicos, normativas asfixiantes y una competencia desleal que condena a la ruina a miles de familias. Ante esta situación límite, el portavoz de VOX en el Parlamento de Andalucía, Manuel Gavira, ha alzado la voz para exigir a las autoridades europeas una flexibilización inmediata y urgente de la Política Agraria Común (PAC), una herramienta que, lejos de ayudar, se ha convertido en un laberinto burocrático y sancionador.
Tras los graves daños provocados por las recientes inundaciones y temporales, Gavira ha subrayado que «cualquier ayuda que llegue al campo de Andalucía siempre será insuficiente». La realidad es que el sector primario se encuentra en una situación crítica, y las tibias respuestas de las administraciones, tanto la autonómica de Juanma Moreno como la nacional y la europea, no hacen más que agravar el problema. VOX denuncia que el sector «no puede soportar más maltratos» y ha puesto sobre la mesa medidas concretas y de sentido común.
Propuestas concretas frente a la inacción
La formación liderada por Santiago Abascal en Andalucía exige a la Unión Europea que actúe con celeridad para «flexibilizar la PAC». Esta flexibilización se traduciría en tres puntos clave que podrían suponer un balón de oxígeno para agricultores y ganaderos. En primer lugar, modificar el estricto régimen de sanciones, que a menudo penaliza a quienes más dificultades tienen para cumplir con una normativa cada vez más alejada de la realidad del terreno.
En segundo lugar, se propone revisar las imposiciones sobre la rotación de cultivos y, en tercer lugar, adaptar los llamados «ecorregímenes». Estas medidas, según Gavira, podrían favorecer de manera directa a los agricultores andaluces, permitiéndoles adaptarse mejor a las inclemencias del tiempo y a las duras condiciones del mercado sin temor a ser penalizados por ello.
La amenaza de la competencia desleal
El desastre climático no es el único frente de batalla para el campo andaluz. Manuel Gavira ha vuelto a señalar uno de los mayores cánceres que sufre el sector: la competencia desleal de productos procedentes de terceros países, especialmente del norte de África. Estos productos llegan a los mercados europeos sin cumplir ni una fracción de los requisitos fitosanitarios, laborales y medioambientales que se imponen a nuestros productores.
A esto se suman los nefastos acuerdos comerciales, como el impulsado con MERCOSUR, que sitúan a los agricultores y ganaderos andaluces en una clara y deliberada desventaja. Mientras el Partido Popular y el PSOE miran hacia otro lado en Bruselas, o incluso apoyan estos tratados que suponen una traición a nuestro sector primario, VOX se erige como la única voz que defiende sin complejos la soberanía alimentaria y la protección de nuestros productores frente al globalismo agrario que busca hundir los precios y la calidad.
La defensa del campo andaluz no es una opción, sino una obligación para garantizar el futuro de nuestra tierra, nuestra economía y el modo de vida de cientos de miles de andaluces. Las propuestas de VOX son claras y directas, y exigen una respuesta política a la altura del desafío, una respuesta que, hasta ahora, ni la Junta de Andalucía ni el Gobierno central han sabido o querido dar.
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