El campo onubense, sentenciado: la Junta del PP abandona a los agricultores tras el desastre de la fresa

El campo onubense, sentenciado: la Junta del PP abandona a los agricultores tras el desastre de la fresa

El campo onubense ha lanzado un S.O.S. que parece no ser escuchado en los despachos de Sevilla. Las recientes borrascas han dejado un panorama desolador en la provincia de Huelva, epicentro de la producción de frutos rojos de Europa, con explotaciones arrasadas y una campaña que se da prácticamente por perdida. Ante la catástrofe, la respuesta del gobierno de Moreno Bonilla ha sido una mezcla de inacción y propaganda, una nueva muestra del abandono al que el Partido Popular somete al sector primario andaluz.

Los datos son tan fríos como el viento que ha destrozado los invernaderos. La Asociación de Productores y Exportadores de la Fresa de Huelva, Freshuelva, estima que el volumen de exportación se ha desplomado en torno a un 50% en comparación con la campaña anterior. No se trata solo de fruta perdida por el exceso de humedad; hablamos de infraestructuras productivas, plásticos y arcos de macrotúneles destrozados, dejando las plantas a la intemperie y condenando el trabajo de miles de familias.

La limosna política frente a la ruina real

Frente a esta situación crítica, los agricultores han solicitado la declaración de zona catastrófica, una medida urgente para paliar las pérdidas millonarias y intentar salvar lo poco que queda. Sin embargo, la respuesta política ha sido la de siempre: visitas para la foto y promesas vacías. El ministro de Agricultura, Luis Planas, ha solicitado la activación del fondo agrícola de crisis a Europa, una medida que, de llegar, lo hará tarde y mal, como suelen hacer los fondos gestionados desde Bruselas y Madrid.

Mientras tanto, la Junta de Andalucía, que presume de ser la gran defensora del campo, guarda un silencio cómplice. El gobierno de Moreno Bonilla, más preocupado por su imagen y por no contradecir las agendas globalistas, deja en la estacada a un sector estratégico para Huelva y para toda Andalucía. Se anuncian planes millonarios a largo plazo, como el llamado Plan S.O.S. contra la sequía, pero se demuestra una incapacidad manifiesta para gestionar la emergencia del presente.

Un sector abandonado a su suerte

Lo que está ocurriendo en el campo onubense no es un hecho aislado, es el resultado de años de políticas que dan la espalda a nuestros agricultores. Se les imponen normativas medioambientales asfixiantes, se les obliga a competir en desigualdad de condiciones con productos de terceros países que no cumplen los mínimos estándares de calidad y seguridad, y cuando llega una catástrofe natural, se les abandona a su suerte.

El PP ha demostrado una vez más que su defensa del sector primario es pura retórica. Mientras se destinan cientos de millones de euros a pagar a los agricultores de Doñana para que dejen de producir, se niegan ayudas directas y eficaces a quienes han perdido todo por los temporales. Es la crónica de una sentencia anunciada: el modelo del Partido Popular consiste en desmantelar poco a poco la soberanía alimentaria de Andalucía, dejando el futuro de nuestra tierra en manos de burócratas y de la competencia desleal extranjera.

El campo de Huelva no puede esperar más. Necesita soluciones reales, no más propaganda. Necesita un gobierno que defienda sus intereses sin complejos, que luche en Bruselas por un trato justo y que, ante la adversidad, esté a la altura del esfuerzo y el sacrificio de sus agricultores. Todo lo demás es, sencillamente, una traición.


Autor: Redacción | Artículos

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