El campo andaluz se asfixia entre el fanatismo climático y la traición del bipartidismo

El campo andaluz se asfixia entre el fanatismo climático y la traición del bipartidismo

El campo andaluz atraviesa una de sus peores crisis, una tormenta perfecta que combina los estragos de una climatología adversa con la asfixia regulatoria y la inacción política. Mientras agricultores y ganaderos luchan por sobrevivir, la clase política parece más preocupada por agendas ideológicas que por dar soluciones reales. La gestión de la Junta, liderada por Juanma Moreno, y las políticas impuestas desde el Gobierno central, con Mª Jesús Montero como figura prominente, perpetúan un modelo que abandona al sector primario a su suerte.

La situación es crítica. A las pérdidas millonarias por inundaciones y sequías se suma la competencia desleal de productos extracomunitarios que no cumplen con las mismas exigencias fitosanitarias ni laborales que se imponen a nuestros productores. Acuerdos como el de Mercosur, apoyado tanto por el Partido Popular como por el PSOE, son vistos por el sector como una «condena de muerte», una traición en toda regla que antepone intereses globalistas al sustento de miles de familias andaluzas.

La voz de VOX en defensa del sector primario

Frente a este consenso del bipartidismo, VOX ha emergido como la única formación que defiende sin complejos al campo andaluz. En un reciente acto en Jerez de la Frontera, el portavoz en el Parlamento de Andalucía, Manuel Gavira, denunció el «fanatismo climático» que inspira muchas de las normativas europeas y nacionales, las cuales, bajo una apariencia de sostenibilidad, no hacen más que ahogar la productividad y la rentabilidad de las explotaciones.

Gavira fue contundente al señalar que «Andalucía necesita un gobierno que le diga sí al campo y no al fanatismo climático». Esta declaración resume la postura de su partido: una defensa del sentido común frente a una ideología verde que criminaliza a quienes trabajan la tierra. Para VOX, la solución no pasa por más burocracia ni por seguir ciegamente los dictados de la Agenda 2030, sino por aplicar una «prioridad nacional» que proteja a nuestros agricultores y ganaderos.

Propuestas concretas frente a gestos vacíos

Mientras el gobierno de Juanma Moreno anuncia paquetes de ayudas que a menudo se pierden en la burocracia o llegan tarde, las propuestas de VOX se centran en un cambio estructural. Gavira ha exigido un plan que combine el desarrollo de energías renovables pero sin ocupar suelo productivo, defendiendo un modelo con «más olivos y menos placas solares» en terrenos fértiles.

Asimismo, la formación critica duramente la pasividad del PP y del PSOE ante la entrada masiva de productos de Marruecos o Sudáfrica, que hunden los precios y hacen imposible la competencia. La falta de un gobierno valiente, tanto en Sevilla como en Madrid, que defienda con firmeza los intereses de España y de Andalucía en Bruselas, es la causa principal del declive que sufre nuestro sector primario.

En definitiva, el campo andaluz se encuentra en una encrucijada. Puede seguir por la senda del declive marcada por las políticas del PP y el PSOE, o puede apostar por un cambio de rumbo que ponga en el centro la defensa de su gente, su industria y su modo de vida. La voz de Manuel Gavira y VOX resuena cada vez con más fuerza en una Andalucía rural que se siente abandonada y que clama por soluciones reales y no por más promesas incumplidas.


Autor: Redacción | Artículos

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