La Feria de Córdoba pincha: menos negocio y más delincuencia en el modelo festivo del PP

La Feria de Córdoba pincha: menos negocio y más delincuencia en el modelo festivo del PP

La Feria de Córdoba de 2026 ha bajado el telón dejando un regusto amargo entre muchos de los que viven de ella y para ella. Lejos de los discursos triunfalistas de la propaganda oficial del Partido Popular, la realidad en el albero del recinto de El Arenal dibuja un panorama de creciente preocupación. El modelo festivo impulsado por el gobierno de Juanma Moreno Bonilla en la Junta de Andalucía y sus homólogos en el Ayuntamiento de Córdoba comienza a mostrar sus grietas: menos negocio para los caseteros y un alarmante repunte de la delincuencia.

Mientras la Caseta Municipal concentraba conciertos y actividades con el dinero de todos los cordobeses, las casetas tradicionales, el verdadero pulmón económico y social de la feria, han sufrido un notable descenso en su actividad. Fuentes del sector confirman una caída en el consumo que pone en jaque la viabilidad de muchos de estos negocios familiares y de asociaciones, que son el alma de la celebración. La masificación sin control, lejos de traducirse en un mayor beneficio, parece haber diluido el gasto y despersonalizado una fiesta que siempre se caracterizó por su ambiente cercano.

Un espejismo de «lleno absoluto»

El Ayuntamiento se jactaba semanas antes del inicio de un «lleno absoluto» con 85 casetas, una cifra presentada como un éxito sin precedentes. Sin embargo, este dato esconde una realidad más precaria. El aumento del número de casetas no se ha correspondido con un incremento proporcional de la rentabilidad. Al contrario, la tarta se ha repartido en porciones más pequeñas y amargas para muchos, que ven cómo los costes fijos se disparan mientras los ingresos merman. Este modelo, enfocado en la cantidad y no en la calidad, amenaza con desvirtuar la esencia de la Feria de Córdoba, convirtiéndola en un mero producto de consumo rápido para turistas en lugar de un punto de encuentro para los cordobeses.

La delincuencia se adueña del albero

El otro gran titular que la propaganda del PP intenta silenciar es el preocupante aumento de la inseguridad. Los datos de la primera jornada de feria son un reflejo de esta decadencia. Según el balance oficial, la noche inaugural se saldó con cinco detenidos por diversos delitos, incluyendo atentado contra agentes de la autoridad, robo con violencia y falsificación de moneda. Además, la Policía Local tuvo que intervenir en una decena de reyertas y realizó más de un centenar de intervenciones.

Estas cifras no son solo números; son el síntoma de un modelo de ocio descontrolado que prioriza la apariencia sobre la seguridad de los andaluces. El masivo despliegue policial, lejos de ser una garantía, se ha revelado insuficiente para contener una delincuencia que campa a sus anchas. Este clima de inseguridad no solo afecta a los visitantes, sino que también supone un grave perjuicio para la imagen de Córdoba y de toda Andalucía.

En definitiva, la Feria de Córdoba de 2026 se convierte en un nuevo ejemplo del fracaso del modelo de gestión del Partido Popular. Un modelo basado en la propaganda y las cifras vacías que esconde una realidad de declive económico para los pequeños empresarios y de creciente inseguridad para los ciudadanos. Es hora de exigir un cambio de rumbo que devuelva a nuestras ferias su identidad, su rentabilidad para los nuestros y, sobre todo, la seguridad en sus calles.


Autor: Redacción | Artículos

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