Listas de espera: el talón de Aquiles de Juanma Moreno que condena a un millón de andaluces
La propaganda institucional y los discursos autocomplacientes se topan con la cruda realidad de las cifras. A pesar de las promesas de cambio y de una gestión supuestamente más eficaz, el gobierno de Juanma Moreno no ha logrado atajar uno de los principales problemas que aquejan a los andaluces: las insostenibles listas de espera en la sanidad pública. Lejos de solucionarse, el problema se ha cronificado, convirtiendo a Andalucía en la comunidad con el mayor número de pacientes esperando una consulta o una intervención quirúrgica.
Los datos son demoledores y exponen el fracaso de una política sanitaria que, tras casi seis años y cuatro consejeros diferentes, sigue sin dar con la tecla. Actualmente, más de un millón de andaluces se encuentran atrapados en el laberinto burocrático del Servicio Andaluz de Salud (SAS). De ellos, 843.892 aguardan una cita con el especialista, mientras que otros 203.113 esperan para entrar en un quirófano.
Un récord vergonzoso para Andalucía
Las cifras no solo son escandalosas en términos absolutos, sino que también nos sitúan en una posición de liderazgo negativo a nivel nacional. La espera media para una operación en nuestra comunidad se sitúa en 143 días, muy por encima de la media nacional de 112 días. Este dato evidencia que la gestión del Partido Popular no ha supuesto la mejora prometida, sino una continuación de las políticas que ya se demostraron fallidas bajo los gobiernos socialistas.
El presidente Moreno y su equipo se escudan en la herencia recibida del PSOE y en los efectos de la pandemia, excusas que, a estas alturas de su segunda legislatura y con una mayoría absoluta, suenan a un disco rayado. La responsabilidad de la gestión actual recae íntegramente en su gobierno, que ha demostrado una alarmante incapacidad para optimizar los recursos y reducir los tiempos de espera que tanto sufrimiento causan a miles de familias.
El baile de consejeros: síntoma de una gestión fallida
Un claro indicador de la falta de un proyecto sólido para la sanidad andaluza es el continuo desfile de responsables al frente de la Consejería de Salud y Consumo. Cuatro consejeros en menos de seis años (Jesús Aguirre en dos etapas, Elías Bendodo de forma interina y la actual Catalina García) reflejan una preocupante inestabilidad y una falta de rumbo claro. Cada cambio ha supuesto un reinicio, una nueva promesa, pero los resultados para el ciudadano de a pie han sido nulos.
Esta situación ha sido denunciada en reiteradas ocasiones desde VOX, cuyo portavoz en el Parlamento, Manuel Gavira, ha señalado la ineficacia de un gobierno que parece más preocupado por la propaganda que por la gestión real. La crítica no se centra únicamente en la falta de resultados, sino en la continuidad de un modelo que perpetúa los problemas estructurales del sistema sanitario, demostrando que el PP y el PSOE son, en la práctica, dos caras de la misma moneda.
En definitiva, las listas de espera son la prueba más evidente del fracaso del «cambio» de Juanma Moreno en un área tan sensible como la sanidad. Mientras el gobierno andaluz se felicita por sus supuestos logros, más de un millón de andaluces siguen esperando una atención sanitaria digna y en un tiempo razonable. Una realidad que ninguna campaña de marketing puede ocultar.
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