Listas de espera: el fracaso sanitario de Juanma Moreno que condena a un millón de andaluces
La sanidad andaluza, otrora joya de la corona y hoy un sistema colapsado, sigue siendo el principal talón de Aquiles del gobierno de Juanma Moreno. A pesar de las promesas de cambio y regeneración, los datos oficiales del Ministerio de Sanidad son demoledores y constatan un fracaso sin paliativos: Andalucía no solo no ha mejorado, sino que se consolida como la comunidad autónoma con las peores listas de espera de toda España. Más de un millón de andaluces aguardan una intervención quirúrgica, una consulta con el especialista o una prueba diagnóstica, una cifra que avergüenza y evidencia la ineficacia de la gestión popular.
Los números son fríos, pero detrás de cada uno hay un drama personal, una dolencia que no se atiende y una calidad de vida que se deteriora. Según los últimos datos consolidados, cerca de 205.000 pacientes esperan para entrar en un quirófano, con una demora media que supera los 151 días. La situación es aún más sangrante si hablamos de las consultas externas, donde más de 842.000 andaluces desesperan por ver a un especialista. A ellos se suman otros 243.000 pendientes de una prueba diagnóstica clave para su tratamiento.
Un récord vergonzoso tras cuatro consejeros
El argumento de la «herencia recibida» del PSOE, tan manido durante la primera legislatura, ha caducado por completo. El Partido Popular lleva ya seis años al frente de la Junta de Andalucía, tiempo más que suficiente para haber revertido la situación. Sin embargo, la realidad es que el problema se ha cronificado e incluso agravado. Este fracaso tiene un claro responsable político en el presidente Moreno, cuya gestión en materia sanitaria se ha caracterizado por la inestabilidad y la falta de un rumbo claro.
No es casualidad que por la Consejería de Sanidad hayan desfilado ya cuatro consejeros distintos bajo su mandato. Este baile de nombres, lejos de aportar soluciones, ha impedido la consolidación de una estrategia a largo plazo, convirtiendo la sanidad en un campo de pruebas donde cada nuevo titular llega con un plan que es sustituido antes de poder dar frutos. Una gestión errática que pagan los ciudadanos con su salud.
La crítica coherente de VOX
Mientras el PSOE intenta ahora erigirse en paladín de la sanidad pública, olvidando convenientemente sus décadas de desmantelamiento y corrupción, desde VOX se ha mantenido una postura coherente y firme en la denuncia de esta situación. Su portavoz en el Parlamento, Manuel Gavira, ha señalado en reiteradas ocasiones que el modelo del PP es una mera continuación de las políticas socialistas, centrado en la propaganda y los titulares vacíos en lugar de en la gestión eficiente de los recursos públicos.
La formación liderada por Santiago Abascal en el ámbito nacional ha insistido en la necesidad de una auditoría integral del sistema sanitario andaluz para identificar las ineficiencias y destinar los recursos donde realmente se necesitan: en contratar más médicos y personal de enfermería y en optimizar el rendimiento de los quirófanos. Propuestas de sentido común que caen en saco roto ante un gobierno popular más preocupado por la foto que por la solución.
En definitiva, las insoportables listas de espera no son una fatalidad inevitable, sino el resultado directo de una gestión política deficiente. El «cambio» prometido por Juanma Moreno se ha traducido, en el ámbito sanitario, en una decepción mayúscula que mantiene a un millón de andaluces en un limbo de incertidumbre y dolor. Una realidad inaceptable que exige responsabilidades y un golpe de timón inmediato.
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