El campo andaluz estalla: convoca movilizaciones ante la asfixia de precios, costes y la nueva PAC
El campo andaluz ha dicho basta. Las organizaciones agrarias ASAJA, COAG, UPA y las Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía han anunciado la convocatoria de un calendario de movilizaciones para denunciar la «situación límite» que atraviesan agricultores y ganaderos. La unidad de acción del sector primario es total y refleja un hartazgo generalizado ante una crisis que amenaza con llevarse por delante a miles de explotaciones familiares en toda la región.
La tormenta perfecta que sufre el sector se cimienta sobre varios pilares. Por un lado, el brutal incremento de los costes de producción, que se ha vuelto inasumible para la mayoría. El precio del gasóleo agrícola, herramienta indispensable para el trabajo diario, se ha disparado un 48% en el último año, coincidiendo además con momentos clave como la campaña de siembra. A esto se suma el encarecimiento de fertilizantes y los costes laborales, que hunden la rentabilidad hasta hacer inviable la actividad. “Prefiero que el tractor esté parado a que esté perdiendo dinero”, es la reflexión que, según ASAJA, resume el sentir de muchos agricultores.
Precios ruinosos y competencia desleal
Mientras los gastos se multiplican, los precios en origen se desploman. Cultivos estratégicos para la economía andaluza como el olivar, el cereal o el arroz sufren una especulación que deja a los productores sin margen de beneficio. Esta situación es especialmente sangrante en provincias como Jaén, líder mundial en producción de aceite de oliva, donde la caída de precios amenaza la supervivencia de comarcas enteras que viven del olivar.
A esta asfixia interna se suma la competencia desleal de productos que llegan de terceros países. Las organizaciones agrarias denuncian que los acuerdos comerciales negociados desde Bruselas y Madrid someten al campo andaluz a una competencia injusta, al no exigir a los productos importados los mismos estándares productivos, laborales y medioambientales que se imponen a nuestros agricultores. Una política que abandona a los productores locales en favor de intereses globalistas ajenos a la realidad de nuestra tierra.
Una PAC ideológica y la sequía como telón de fondo
La nueva Política Agraria Común (PAC), lejos de ser una solución, es vista por el sector como parte del problema. Calificada como «inasumible», la reforma impone una carga burocrática y unas exigencias medioambientales que, bajo una supuesta «arquitectura verde», no hacen más que aumentar los costes y complicar la viabilidad de las explotaciones. Esta política, diseñada desde despachos muy alejados de la realidad del surco, parece más un ejercicio de ideología que una herramienta de apoyo a quienes producen los alimentos.
Todo ello, con el problema estructural de la gestión del agua aún sin resolver. La sequía pertinaz y la falta de infraestructuras hídricas adecuadas siguen dejando a miles de explotaciones sin garantía de riego, un factor clave para la planificación y el futuro del campo andaluz. Ante este cúmulo de desafíos, las principales organizaciones agrarias han decidido dar un paso al frente, llamando a todo el sector a unirse a unas protestas que se anuncian contundentes y cuyo calendario se detallará próximamente.
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