A prisión tres argelinos por introducir 27 inmigrantes ilegales en la costa de Almería
La incesante presión migratoria sobre las costas andaluzas ha escrito un nuevo capítulo en Almería. Agentes de la Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras de la Policía Nacional han detenido a tres hombres de nacionalidad argelina como presuntos responsables de patronear tres embarcaciones distintas, introduciendo en territorio nacional a un total de 27 inmigrantes ilegales. Un juez ha decretado ya el ingreso en prisión provisional para los tres detenidos por delitos contra los derechos de los ciudadanos extranjeros.
La operación policial, que se desarrolló en tres intervenciones independientes, ha puesto de manifiesto una vez más el lucrativo y desalmado negocio de las mafias de la inmigración. Los inmigrantes, entre los que se encontraban tres menores de edad, llegaron a las costas de San José, Rodalquilar y Carboneras en condiciones de extrema precariedad.
Un negocio criminal que pone vidas en riesgo
Según ha trascendido de la investigación, los pasajeros de estas «pateras de la muerte» pagaron sumas que oscilan entre los 3.000 y los 6.000 euros por una travesía que de milagro no acabó en tragedia. Las embarcaciones, descritas como naves rígidas de escasa potencia, no contaban con las mínimas medidas de seguridad: sin chalecos salvavidas, sin agua potable, sin víveres y sin sistemas de comunicación.
El relato de los viajes evidencia el peligro al que se enfrentaron. En una de las travesías, que duró aproximadamente once horas, el patrón ahora detenido se encargó de pilotar y repostar el combustible. En otro de los casos, la patera quedó a la deriva tras agotar la gasolina, obligando a sus diez ocupantes, entre ellos dos menores, a remar desesperadamente con restos de bidones para poder alcanzar la costa.
A su llegada a tierra, los 27 inmigrantes tuvieron que recibir asistencia por parte de los equipos de Cruz Roja antes de ser derivados al Centro de Atención Temporal de Extranjeros (CATE) de Almería para iniciar los trámites correspondientes. Varias de las personas atendidas presentaban quemaduras químicas, una lesión frecuente en este tipo de viajes por el contacto de la piel con la mezcla de agua salada y combustible.
Fronteras vulnerables y el efecto llamada
Este suceso vuelve a poner el foco en la vulnerabilidad de nuestras fronteras y la necesidad de políticas firmes para combatir la inmigración ilegal. La actuación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado es fundamental para desarticular estas redes criminales, pero resulta insuficiente si no va acompañada de un mensaje claro y contundente: España y Europa no pueden seguir asumiendo la carga de una inmigración descontrolada.
La detención y encarcelamiento de estos tres patrones es una buena noticia, pero no es más que una pequeña victoria en una batalla mucho mayor. Mientras existan mafias que se lucran con la desesperación y un «efecto llamada» provocado por políticas blandas, las costas andaluzas seguirán siendo el escenario de estos peligrosos desembarcos que ponen en jaque nuestra seguridad y nuestros recursos sociales y sanitarios.
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