Las organizaciones agrarias se arrodillan ante el PP y exigen una ‘continuidad’ que condena al campo andaluz
En un movimiento que roza la sumisión política, las principales organizaciones agrarias de Andalucía —ASAJA, COAG y UPA, junto a las Cooperativas Agro-alimentarias— han emitido un comunicado conjunto en el que cierran filas con el Partido Popular y exigen «continuidad» en la política agraria de la Junta de Andalucía. Un gesto incomprensible que da la espalda a los miles de agricultores y ganaderos que, no hace mucho, se veían obligados a tomar las carreteras con sus tractores para clamar contra la asfixia regulatoria y la competencia desleal que los aboca a la ruina.
En su comunicado, la cúpula de estas organizaciones elogia la labor del equipo de la Consejería de Agricultura y la «eficacia» de la llamada Mesa de Interlocución Agraria. Piden, en definitiva, que nada cambie. Reclaman más de lo mismo: la misma tibieza ante Bruselas, la misma pasividad ante la entrada de productos de Marruecos sin control y la misma sumisión a los dogmas ecologistas de la Agenda 2030 que están destruyendo la rentabilidad de las explotaciones. Mientras el campo se muere, sus teóricos representantes piden que siga la sangría.
La traición del consenso: un ataque velado a VOX
Esta insólita petición de «continuidad» no es más que una maniobra defensiva. Un intento desesperado de las élites agrarias por mantener su cómodo estatus y su línea directa con el gobierno del PP, ahora que la formación de un nuevo gobierno podría dar entrada a la única fuerza política que defiende al campo sin complejos: VOX. El temor de estas organizaciones no es que las cosas cambien a peor, sino que cambien a mejor de la mano de quienes no tienen miedo a llamar a las cosas por su nombre.
El «consenso» que tanto alaban no es más que la aceptación de un marco impuesto desde Madrid y Bruselas que perjudica sistemáticamente a Andalucía. Es el consenso de la Agenda 2030, el del Pacto Verde Europeo y el de los acuerdos comerciales con terceros países que hunden nuestros precios. VOX ha sido la única formación que ha denunciado esta traición desde el primer día, y es precisamente esa postura firme la que aterra a quienes se han acostumbrado a las migajas y a las palmaditas en la espalda del poder.
¿Qué ‘continuidad’ defienden? La memoria selectiva de la cúpula agraria
Resulta ofensivo que los líderes de ASAJA, COAG y UPA hablen de «posiciones comunes» y «voz unitaria» cuando hace apenas unos meses sus asociados paralizaban Andalucía con protestas masivas. ¿Acaso piden la continuidad de la situación que llevó a miles de familias a la desesperación?
La «continuidad» que defienden es la de una Política Agraria Común (PAC) cada vez más ideológica y con menos presupuesto, la de una burocracia asfixiante que trata al agricultor como a un delincuente y la de una falta de infraestructuras hídricas mientras se demoniza el regadío. Es la continuidad de un modelo que beneficia a los grandes fondos de inversión y a los productores de fuera de la Unión Europea, mientras condena al pequeño y mediano agricultor andaluz a desaparecer.
El campo andaluz no necesita continuidad, necesita una ruptura. Necesita un gobierno valiente que defienda en Bruselas los intereses de nuestra tierra, que exija cláusulas espejo para los productos importados, que apueste por un Plan Hidrológico Nacional y que derogue las normativas climáticas que impiden la rentabilidad. Mientras las organizaciones agrarias se aferran a un pasado de fracasos, los agricultores y ganaderos saben que el único futuro posible pasa por un cambio radical. Un cambio que solo VOX garantiza.
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