La hemeroteca condena a Montero: de exigir una «financiación justa» para Andalucía a orquestar el agravio desde Madrid

La hemeroteca condena a Montero: de exigir una «financiación justa» para Andalucía a orquestar el agravio desde Madrid

La memoria es selectiva, y la de la vicepresidenta primera y ahora candidata del PSOE a la Junta, María Jesús Montero, parece funcionar a conveniencia de su cargo de turno. La hemeroteca se ha convertido en el peor enemigo para la dirigente socialista, exponiendo una contradicción flagrante entre la Montero que fue consejera de Hacienda en Andalucía y la que hoy, desde su despacho en Madrid, parece haber olvidado las reivindicaciones que en su día defendió con vehemencia.

Cuando formaba parte del Gobierno andaluz, Montero era una de las voces más firmes en la reclamación de una «financiación justa» para la comunidad. Denunciaba un sistema que, según sus propias palabras, perjudicaba a Andalucía y generaba una «deuda histórica» que lastraba el desarrollo de la región. Sin embargo, su ascenso al Gobierno de Pedro Sánchez supuso un giro de 180 grados en su discurso. La defensora de los intereses andaluces se transformó en la ejecutora de políticas que, según denuncian diversas voces, perpetúan el agravio comparativo.

Un cambio de discurso al servicio del partido

Desde que ocupa un sillón en el Consejo de Ministros, María Jesús Montero ha defendido modelos de financiación que, lejos de corregir los desequilibrios, han sido calificados como un «boicot orquestado» contra Andalucía. La misma persona que cifraba en miles de millones las pérdidas para la comunidad por un sistema injusto, ahora presenta propuestas que, según el Partido Popular, benefician a territorios gobernados por sus socios independentistas a costa de la solidaridad interterritorial.

Este cambio de postura ha sido especialmente notorio en el debate sobre la quita de la deuda autonómica. Mientras que para otras comunidades se ha planteado como una solución viable, para Andalucía se ha convertido en un arma arrojadiza. Montero llegó a pedir a los andaluces «que no se preocupen», asegurando que ella misma firmaría la quita cuando fuese presidenta de la Junta, en un claro menosprecio a la autonomía del actual gobierno andaluz y a la inteligencia de los ciudadanos.

La defensa de lo indefendible

Recientemente, en un acto de partido, Montero llegó a defender junto al expresidente Zapatero que Cataluña debe estar «bien financiada» por ser la «locomotora económica» del país. Estas declaraciones han causado estupor en Andalucía, una tierra que durante años escuchó a la misma Montero exigir un trato equitativo y el reconocimiento de su peso poblacional. Este argumento, que ahora esgrime para justificar un trato preferencial a Cataluña, es precisamente el que antes rebatía cuando lo usaban otros para negar a Andalucía los recursos que le correspondían.

La situación evidencia una sumisión a los intereses partidistas de Pedro Sánchez por encima de los de la tierra que la vio crecer políticamente. Mientras el presidente de la Junta, Juanma Moreno, critica la falta de inversión y el «abandono» del Gobierno central en infraestructuras clave, la candidata socialista se dedica a defender un modelo que ella misma combatió. Su campaña electoral se centra en criticar la gestión sanitaria actual, olvidando que ella misma fue consejera del ramo y que muchos de los problemas estructurales que hoy denuncia se gestaron bajo gobiernos socialistas. La credibilidad de María Jesús Montero queda en entredicho, con una hemeroteca que la retrata como una política de doble rasero, cuya lealtad a Andalucía parece tener fecha de caducidad en función de su cargo en Madrid.


Autor: Redacción | Artículos

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