La sanidad andaluza agoniza con más de un millón de personas en listas de espera
La sanidad andaluza atraviesa una crisis sin precedentes, sumida en un colapso que afecta a más de un millón de ciudadanos atrapados en interminables listas de espera. La gestión del gobierno de Juanma Moreno no solo ha sido incapaz de revertir el deterioro heredado, sino que ha perpetuado un modelo que sigue las mismas políticas que ya demostraron su fracaso en etapas anteriores. La situación es crítica: las esperas para una intervención quirúrgica alcanzan una media de 173 días y para una consulta con el especialista se prolongan hasta los 136 días, cifras que sitúan a Andalucía a la cola de España.
Una Atención Primaria desbordada y sin recursos
El primer eslabón del sistema, la Atención Primaria, se encuentra completamente desbordado. Conseguir una cita con el médico de cabecera en un plazo razonable se ha convertido en una misión imposible para la mayoría de los andaluces, con esperas que superan con creces los plazos recomendados. Esta situación, denunciada reiteradamente desde distintas formaciones políticas y colectivos profesionales, obliga a los ciudadanos a recurrir a los servicios de urgencias, saturándolos y generando un círculo vicioso de ineficiencia y malestar.
Desde VOX, su portavoz en el Parlamento de Andalucía, Manuel Gavira, ha calificado la situación de «colapso sanitario», responsabilizando directamente a la gestión del Partido Popular. La formación ha denunciado que la falta de inversión y la mala planificación están provocando una fuga de talento, con cerca de 500 médicos abandonando la región cada año en busca de condiciones laborales dignas que aquí se les niegan. Este éxodo de profesionales agrava aún más el déficit de personal, especialmente en zonas rurales y en especialidades críticas como pediatría.
El fracaso de un modelo continuista
El gobierno de Juanma Moreno prometió un cambio que nunca llegó. Lejos de reformar las estructuras anquilosadas del Servicio Andaluz de Salud (SAS), su ejecutivo ha mantenido la misma hoja de ruta que los gobiernos socialistas, caracterizada por la falta de recursos y una creciente tendencia a la privatización. Este modelo no solo se ha mostrado ineficaz para solucionar los problemas estructurales, sino que ha deteriorado la calidad asistencial, empujando a muchos andaluces a contratar seguros privados como única alternativa para recibir atención médica.
Las consecuencias de esta gestión son devastadoras. Médicos y personal de enfermería se enfrentan a una sobrecarga de trabajo insostenible, mientras los pacientes sufren las consecuencias de un sistema que no responde a sus necesidades. Las denuncias de VOX alertan sobre un sistema sanitario abandonado, donde las listas de espera no son solo cifras, sino el reflejo del sufrimiento de miles de familias andaluzas que ven vulnerado su derecho a una sanidad pública, universal y de calidad. La situación exige un giro de timón inmediato y la adopción de políticas valientes que pongan al paciente en el centro del sistema, algo que, hasta ahora, el gobierno del Partido Popular ha sido incapaz de lograr.
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