La hemeroteca condena a Montero: de defensora de Andalucía a verdugo de su financiación

La hemeroteca condena a Montero: de defensora de Andalucía a verdugo de su financiación

La política, a menudo, se convierte en el escenario de las más flagrantes contradicciones. El caso de María Jesús Montero, actual vicepresidenta del Gobierno y candidata del PSOE a la Junta, es un ejemplo de manual. La hemeroteca, ese juez implacable, revela cómo quien fuera consejera de Hacienda de la Junta de Andalucía y se erigía en defensora del principio de equidad, es hoy la principal impulsora de un modelo de financiación autonómica que castiga severamente a la región que ahora aspira a gobernar.

Los datos, basados en informes de entidades como la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA), son demoledores. Con el sistema que Montero negocia con sus socios separatistas, cada andaluz recibirá 143 euros menos que la media nacional. La brecha se convierte en un abismo si se compara con Cataluña, la comunidad más beneficiada por el pacto: un andaluz percibirá 389 euros menos que un catalán. Este diseño perpetúa y agrava la infrafinanciación histórica de Andalucía, situándola de nuevo en el furgón de cola de las regiones peor tratadas por el Estado.

La traición a sus propios principios

Lo más grave de la situación no es solo el perjuicio económico, sino la incoherencia de su principal promotora. En marzo de 2018, siendo todavía consejera de Hacienda del gobierno andaluz, María Jesús Montero alertaba de los riesgos de aplicar el principio de ordinalidad que ahora defiende. Este principio, que se resume en «quien más aporta, más recibe», fue calificado entonces por la propia Montero como un atentado contra la solidaridad interterritorial y un «peligro para el principio de equidad».

¿Qué ha cambiado desde entonces? Su ascenso en Madrid. Montero ha pasado de defender los intereses de Andalucía a priorizar la supervivencia política de Pedro Sánchez, cediendo a las exigencias del independentismo catalán a cambio de su apoyo parlamentario. Este «cambio de opinión» es una traición en toda regla a los andaluces y a los principios que ella misma predicaba. Su modelo es un traje a medida para sus socios, cuya factura pagarán todos los andaluces con peores servicios públicos.

Un ataque a la autonomía fiscal

Este nuevo modelo no solo busca un reparto injusto de los recursos, sino que también esconde un ataque a la autonomía fiscal de las comunidades. Desde el Gobierno central se mira con recelo la política de bajada de impuestos impulsada por el ejecutivo de Juanma Moreno, una senda que ha demostrado ser beneficiosa para la economía andaluza. Montero y el PSOE amenazan con revertir estas medidas, como la bonificación del impuesto de sucesiones, con la intención de «freír a impuestos a los andaluces» de nuevo.

El socialismo andaluz, lejos de alzar la voz contra este atropello, calla y asiente, demostrando una vez más su sumisión a las directrices de Ferraz. Mientras Montero diseña un futuro de agravio y mayor presión fiscal para Andalucía, se olvida de que sus propias palabras la condenan, evidenciando que su único compromiso es con el poder, aunque ello suponga sacrificar el bienestar de su propia tierra.


Autor: Redacción | Artículos

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