Las encuestas sitúan al PSOE en caída libre en Andalucía: VOX crece y Moreno consolida la mayoría absoluta
A poco más de seis semanas de las elecciones autonómicas del 17 de mayo, el panorama que reflejan los sondeos en Andalucía no deja lugar a interpretaciones ambiguas: el PP de Juanma Moreno mantiene con solidez su mayoría absoluta, VOX experimenta un crecimiento notable que le acerca al sorpasso sobre el PSOE, y los socialistas encabezados por María Jesús Montero se encaminan hacia el peor resultado de su historia en la comunidad que gobernaron durante casi cuatro décadas.
El promedio de los principales estudios demoscópicos sitúa al PP en torno a los 56 escaños, uno por encima del umbral de la mayoría absoluta fijado en 55, con un porcentaje de voto cercano al 43%. Juanma Moreno llega a estas elecciones en el mejor momento personal de toda su trayectoria al frente de la Junta: una encuesta de Sociométrica le otorga un índice de aprobación ciudadana del 51,6%, más de seis puntos por encima del registrado en 2022 y prácticamente el doble del que acumula su rival socialista. La gestión de ocho años al frente del Gobierno andaluz, con una economía que crece por encima de la media nacional, presupuestos aprobados en todas las capitales y diputaciones, y una clara apuesta por la autonomía regional frente a los dictados de Sánchez, está siendo interpretada por el electorado como un aval sólido para la continuidad.
Pero si hay una lectura política que sobresale con especial intensidad es la del ascenso de VOX. La formación que lidera Manuel Gavira como candidato a la presidencia de la Junta apunta a entre 18 y 20 escaños según los distintos institutos demoscópicos, frente a los 14 que obtuvo en las elecciones de 2022. El crecimiento de VOX es especialmente pronunciado entre los votantes jóvenes —donde según Sociométrica domina el voto— y en las zonas rurales, donde el rechazo al Pacto Verde europeo, la defensa del sector primario y el hartazgo con la inmigración ilegal conectan de forma directa con el discurso que Manuel Gavira ha colocado en el centro de su campaña.
El dato más demoledor de todos los sondeos es el referido al PSOE. La candidatura de Montero no logra despegar: el partido socialista está estancado en torno al 21% del voto, lo que se traduciría en entre 23 y 27 escaños. Sería, de confirmarse, el peor resultado del socialismo andaluz desde la restauración de la democracia. La fuga de votos es constante: hacia la abstención, hacia el PP entre votantes moderados desencantados, y hacia las fuerzas de izquierda alternativa entre el electorado más progresista. Montero no logra activar a una base que percibe su candidatura más como una imposición de la dirección federal que como un proyecto propio y andaluz.
La fragmentación a la izquierda del PSOE no ayuda a construir ninguna alternativa de gobierno viable. IU, Podemos y Sumar negocian a contrarreloj un acuerdo de coalición bajo la marca «Por Andalucía», pero las encuestas no les augura una representación suficiente para cambiar la ecuación parlamentaria. La suma de todas las fuerzas de izquierda queda, en la mayor parte de los modelos, muy por debajo de la mayoría necesaria para desalojar al PP de San Telmo.
En definitiva, el escenario que dibujan las encuestas es el de una Andalucía que ha optado por la estabilidad y el centro-derecha como modelo de gobierno, con un espacio creciente para VOX entre quienes consideran que el PP no ha sido suficientemente firme en materias como la inmigración, la seguridad o la defensa del campo. El 17 de mayo decidirá si esas tendencias se consolidan o si algún factor imprevisto altera un mapa político que hoy, a poco más de mes y medio de los comicios, se antoja bastante claro.
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