El falso milagro económico de Juanma Moreno: Andalucía crece pero sigue a la cola de España en renta y pobreza

El falso milagro económico de Juanma Moreno: Andalucía crece pero sigue a la cola de España en renta y pobreza

El gobierno de la Junta de Andalucía, presidido por Juanma Moreno, insiste en proyectar una imagen de éxito y prosperidad, un supuesto «milagro económico» que, según afirman, ha colocado a la región en el «podio» de España. Se enarbolan datos de crecimiento del PIB por encima de la media nacional y europea, cifras récord de empleo y un dinamismo en la creación de empresas que parece no tener fin. Sin embargo, un análisis más profundo de la realidad socioeconómica andaluza revela las profundas grietas de este discurso triunfalista.

Detrás de los grandes titulares y las estadísticas macroeconómicas se esconde una verdad incómoda para el ejecutivo del Partido Popular: Andalucía no converge con España. A pesar del crecimiento, la región sigue anclada en los últimos puestos en indicadores clave como la renta per cápita y, lo que es más grave, lidera de forma vergonzosa la tasa de riesgo de pobreza y exclusión social.

Una prosperidad que no llega a los hogares

De poco sirve que el PIB andaluz crezca si esa mejora no se traduce en una mayor prosperidad para las familias. Los datos son contundentes: la tasa AROPE, que mide el riesgo de pobreza o exclusión social, alcanza a casi el 38% de la población andaluza, una cifra escandalosa que contrasta con el 25% de la media nacional. Mientras Moreno celebra sus logros en foros empresariales, más de un tercio de los andaluces vive en una situación de vulnerabilidad que las políticas de la Junta no solo no alivian, sino que parecen ignorar.

Este estancamiento se refleja también en la renta por habitante. La convergencia real con el resto de España se ha frenado, y la brecha, lejos de cerrarse, amenaza con perpetuarse. El modelo económico del PP, centrado en rebajas fiscales que favorecen a las rentas más altas y en un apoyo incondicional a sectores de bajo valor añadido, se muestra incapaz de generar riqueza distribuida y de calidad.

Un tejido empresarial basado en la precariedad

Otro de los pilares del argumentario de la Junta es el aumento del número de autónomos y la creación de empresas. Andalucía, presumen, fue la comunidad que más sociedades creó en 2024. No obstante, estas cifras también tienen una cara B. Según datos del propio Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía (IECA), el 85% de los autónomos de la región no tiene asalariados a su cargo.

Este dato desmantela el relato del emprendimiento innovador y pujante. Lo que se está fomentando, en realidad, es un modelo de autoempleo por necesidad, una legión de microempresas unipersonales que luchan por sobrevivir sin capacidad real para generar empleo estable y de calidad. Además, los economistas advierten de un problema estructural de productividad: el aumento del empleo es muy similar al del PIB, lo que significa que cada empleado no está generando más valor, un claro síntoma de debilidad del modelo productivo.

En definitiva, el «milagro económico andaluz» parece ser más una estrategia de marketing político que una realidad tangible para la mayoría de los ciudadanos. El crecimiento existe, pero es un crecimiento frágil, dependiente de sectores tradicionales, que no corrige las desigualdades históricas y que mantiene a Andalucía a la cola de España en los indicadores que verdaderamente miden el bienestar y el progreso social.


Autor: Redacción | Artículos

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