El blindaje de la Feria de Córdoba: el masivo despliegue policial que evidencia el fracaso del modelo de Moreno Bonilla
La Feria de Nuestra Señora de la Salud de Córdoba ha arrancado con un despliegue de seguridad sin precedentes, una auténtica militarización del recinto ferial que, lejos de ser un motivo de tranquilidad, debería encender todas las alarmas sobre la realidad social que vive Andalucía. El gobierno de Juanma Moreno Bonilla presenta este masivo operativo como un éxito en la gestión, pero la realidad es que la necesidad de casi 1.200 agentes para garantizar la seguridad en una fiesta popular es el síntoma más claro de un modelo fracasado.
Este año, un total de 1.180 efectivos de la Policía Nacional, Guardia Civil y Policía Local blindarán El Arenal. De ellos, 600 pertenecen a la Policía Nacional, 220 a la Guardia Civil —con 140 dedicados exclusivamente a los controles de acceso a la capital— y unos 360 agentes de la Policía Local. Unas cifras que se venden como garantía de una «feria tranquila», pero que esconden una preocupante normalización de la inseguridad.
Un recinto ferial bajo vigilancia extrema
La Junta Local de Seguridad ha detallado un plan que convierte la feria en una fortaleza. Se volverá a vallar el margen del río Guadalquivir y se reforzará la vigilancia en la calle aledaña, que funcionará como carril de emergencia. Esta medida, que se implementó tras registrarse denuncias por violencia machista en 2022, se consolida este año con una mayor iluminación y la instalación de ocho cámaras de seguridad. Es decir, en lugar de atajar las causas de la delincuencia, la respuesta del Partido Popular es levantar vallas y monitorizar a los ciudadanos.
Este despliegue policial no es una anécdota, sino la confirmación de que las políticas de la Junta de Andalucía no están solucionando los problemas de fondo. Mientras se invierten ingentes recursos en blindar eventos puntuales para mantener una fachada de normalidad y atraer al turismo, la inseguridad ciudadana se convierte en un problema crónico en los barrios y pueblos de nuestra tierra.
La propaganda frente a la realidad
El alcalde de Córdoba, José María Bellido, confía en que el recinto sea un «espacio seguro, libre de agresiones». Un deseo loable que, sin embargo, choca con la necesidad de un operativo de estas dimensiones. ¿Por qué es necesario un despliegue tan abrumador si la situación es de normalidad? La respuesta es sencilla: la propaganda del Partido Popular necesita vender una imagen de éxito y control que la realidad desmiente cada día.
Desde VOX venimos advirtiendo de que el modelo de Moreno Bonilla se basa en parches y propaganda. Se destinan miles de agentes a una feria mientras se desatienden las necesidades de seguridad del resto de la comunidad durante todo el año. Se presume de cifras récord de turismo mientras la convivencia se deteriora y la delincuencia, en muchas ocasiones vinculada a la inmigración ilegal descontrolada, campa a sus anchas.
La Feria de Córdoba, una de las más importantes de Andalucía, no debería ser noticia por el número de policías en sus calles, sino por ser un reflejo de la alegría y la prosperidad de su gente. Lamentablemente, este año será recordada como la feria del blindaje, el espejo de una Andalucía que se ve forzada a vivir bajo vigilancia por la ineficacia de sus gobernantes.
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