La feria andaluza, un lujo inalcanzable: el modelo de Juanma Moreno la convierte en un escaparate para turistas
Las ferias de Andalucía, epicentro de nuestra cultura y una de las más bellas expresiones del sentir popular, atraviesan una profunda crisis de identidad. Bajo una apariencia de éxito y cifras récord, se esconde una realidad cada vez más amarga: la elitización de una fiesta que está dejando de ser del pueblo para convertirse en un producto de lujo, inaccesible para miles de familias andaluzas. La reciente Feria de Abril de Sevilla ha sido el mejor ejemplo, consolidándose como la edición más cara de la historia.
Con un aumento generalizado de precios de hasta un 10%, disfrutar de una jornada en el Real se ha convertido en un desafío económico. Un simple plato de jamón puede alcanzar los 25 euros, una jarra de rebujito los 17 euros y un modesto montadito llega a los 4,50 euros. Estos costes desorbitados, sumados a los precios del alojamiento que en algunos casos superan los 2.000 euros por noche, están expulsando de facto al ciudadano de a pie de sus propias tradiciones, convirtiendo el albero en un coto privado para turistas y rentas altas.
El triunfalismo de un gobierno desconectado
Mientras los bolsillos de los andaluces se resienten, el gobierno de Juanma Moreno se recrea en un discurso triunfalista. El presidente de la Junta celebra el impacto económico de «más de 1.000 millones de euros» y los tres millones de visitantes, describiendo la feria como un exponente de «positividad y alegría». Sin embargo, esta visión macroeconómica, centrada en la foto y el titular, ignora la asfixia que sufren las familias y los pequeños hosteleros.
La gestión del Partido Popular parece más preocupada por el escaparate turístico que por la preservación de la esencia popular de nuestras fiestas. Se aplaude la llegada masiva de visitantes, pero se olvida que son las familias andaluzas, con su esfuerzo por mantener las casetas y transmitir las costumbres, el verdadero alma de la feria. Este enfoque convierte al presidente andaluz en un mero relaciones públicas de eventos, mientras elude los problemas reales que afectan a la ciudadanía, como el colapso sanitario o la crisis del sector primario.
VOX defiende las raíces frente al modelo elitista
Frente a la autocomplacencia del PP y la amenaza fiscal que siempre representa la izquierda, VOX se erige como la única formación que defiende el sentido común y la protección de nuestras tradiciones. El candidato a la presidencia de la Junta, Manuel Gavira, lo dejó claro durante su visita a la Feria de Jerez, donde reivindicó estos eventos como símbolos de «cultura, tradición y raíces», valores que su formación defiende sin complejos.
Gavira ha criticado duramente la falta de valentía del ejecutivo de Moreno para afrontar los problemas de fondo, conformándose con «gestionar la herencia socialista» en lugar de implementar cambios valientes. Desde VOX se propone un modelo que apoye a las familias y a los pequeños empresarios, con bajadas de impuestos y menos burocracia, para que las ferias sigan siendo un punto de encuentro popular y no un parque temático para turistas.
En definitiva, Andalucía se enfrenta a una encrucijada: o permite que sus ferias se conviertan en un producto de consumo exclusivo, vaciado de su significado, o apuesta por un modelo que proteja su carácter popular y garantice que sigan perteneciendo al pueblo. La visión de VOX es clara: nuestras tradiciones no son un negocio para unos pocos, sino un patrimonio de todos que debe ser defendido.
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