Andalucía sigue a la cola de Europa en los indicadores que importan tras ocho años de gobierno del PP
Mientras el presidente de la Junta prepara su candidatura al tercer mandato, los datos oficiales dibujan una comunidad que no consigue despegarse del furgón de cola europeo en renta, empleo, sanidad y exclusión social.
Juanma Moreno Bonilla llegó a la presidencia de la Junta de Andalucía en enero de 2019 con la promesa de un «cambio histórico» tras 36 años de gobiernos socialistas. Ocho años después, y a un mes de unas elecciones que buscan renovar su mandato, los grandes indicadores socioeconómicos de Andalucía cuentan una historia incómoda: la comunidad más poblada de España sigue ocupando los últimos puestos en prácticamente todas las estadísticas que miden bienestar, riqueza y oportunidades. No en comparación con Alemania o Suecia, sino con sus propios vecinos autonómicos.
La pregunta no es si Andalucía ha mejorado en algunos indicadores —lo ha hecho, en línea con la tendencia nacional—, sino por qué, después de dos legislaturas completas y una mayoría absoluta sin precedentes, la brecha con el resto de España no solo no se ha cerrado, sino que en algunos indicadores se ha ensanchado.
La radiografía AROPE: uno de cada tres andaluces, en riesgo
El indicador AROPE (At Risk of Poverty or Exclusion) es el termómetro que utiliza Eurostat para medir la vulnerabilidad real de la población. No mide solo ingresos: integra pobreza monetaria, carencia material severa y baja intensidad laboral en el hogar. Es, en definitiva, el indicador más completo para saber cuántas personas viven en condiciones inaceptables para un país desarrollado.
Los resultados definitivos de la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) 2025, publicados por el INE en febrero de 2026, sitúan a Andalucía en el 34,7% de tasa AROPE. Es la comunidad autónoma con el dato más alto de toda España, nueve puntos por encima de la media nacional (25,7%). Más de uno de cada tres andaluces vive en riesgo de pobreza o exclusión social.
No es un dato nuevo. En 2023, con los primeros años de mayoría absoluta del PP ya consolidados, la tasa AROPE andaluza era del 37,5%. En 2024, del 35,6%. La mejora existe —2,8 puntos menos en el último año—, pero es una mejora que se produce en paralelo a la tendencia nacional descendente y que no altera la posición relativa de Andalucía: siempre última, siempre a la cola.
Si el foco se estrecha al riesgo de pobreza estricta —ganar menos del 60% de la mediana de ingresos—, Andalucía vuelve a liderar con un 27,7%, frente al 19,5% nacional. Ocho puntos de diferencia que separan a los andaluces del resto de españoles en algo tan básico como tener ingresos suficientes para vivir.
Detrás de los porcentajes: cómo se vive la pobreza
Los datos del INE y los análisis de UGT Andalucía permiten traducir las cifras abstractas en realidades cotidianas. El 46,1% de los hogares andaluces no puede hacer frente a un gasto imprevisto —una avería del coche, una factura dental, una reparación doméstica—. El 42,9% no se puede permitir una semana de vacaciones al año. El 18,1% no logra mantener su vivienda a una temperatura adecuada en invierno. Y más de un 7% no puede costear una comida de carne o pescado al menos cada dos días.
La renta media por hogar en Andalucía alcanza los 33.078 euros anuales, 5.916 euros por debajo de la media estatal. Como señala UGT Andalucía, esta distancia «evidencia la debilidad estructural de los ingresos» en la región, una debilidad que la mejora nominal de los últimos años no consigue corregir porque el encarecimiento del coste de la vida absorbe las ganancias salariales antes de que lleguen a los hogares más vulnerables.
Los niños primero: Andalucía lidera la pobreza infantil
Si la radiografía general es preocupante, la de la infancia es directamente alarmante. En 2024, el 44,4% de los menores de 18 años en Andalucía se encontraba en riesgo de pobreza o exclusión social, la tasa más alta de todas las comunidades autónomas. Casi la mitad de los niños y adolescentes andaluces crecen en hogares que no pueden garantizarles condiciones de vida dignas.
El dato se vuelve aún más crudo al desagregarlo: el 48,4% de los menores vive en hogares sin capacidad para afrontar gastos imprevistos; el 46,4%, en hogares que no pueden permitirse una semana de vacaciones; el 19%, en viviendas que no se pueden mantener a temperatura adecuada. Y en los hogares monoparentales con hijos, el riesgo de pobreza o exclusión escala hasta el 58,5%.
España es ya el país de la UE con mayor porcentaje de menores en riesgo de pobreza. Dentro de España, Andalucía es la peor. Es una cadena de vergüenzas estadísticas que tiene consecuencias directas: menor rendimiento escolar, peor salud, menos oportunidades de futuro. Un ciclo que se perpetúa generación tras generación.
PIB per cápita: la brecha que no se cierra
En términos de riqueza por habitante, Andalucía lleva décadas en el vagón de cola. Pero lo relevante no es que esté abajo —eso es un problema histórico heredado—, sino que bajo el gobierno de Moreno la posición relativa no ha mejorado.
El PIB per cápita de Andalucía en 2024 fue de 24.566 euros. La media nacional: 32.633 euros. La media de la Unión Europea: 39.870 euros. Andalucía se sitúa un 24,7% por debajo de la media española y un 38,4% por debajo de la europea. En el ranking regional de Eurostat, con la media UE fijada en 100, Andalucía obtiene un índice de 68, la última comunidad autónoma de España.
Desde que Moreno gobierna, Andalucía ha sido la última comunidad autónoma en PIB per cápita en cuatro de los seis ejercicios contabilizados, incluidos los tres últimos de forma consecutiva (2022, 2023, 2024). Y la diferencia con la comunidad más rica, Madrid, superó por primera vez los 20.000 euros por habitante en 2024.
La Junta responde a esto con los datos de crecimiento del PIB en términos absolutos —Andalucía crece, efectivamente, al ritmo de España o ligeramente por encima—, pero ese argumento es un espejismo si no se traduce en convergencia real. Crecer al mismo ritmo que la media cuando partes de más abajo significa, por definición, que la distancia se mantiene. Y eso es exactamente lo que ha ocurrido: en términos relativos, el PIB per cápita andaluz respecto a la media nacional prácticamente no ha variado en lo que va de siglo.
Empleo: récord de ocupados, pero el paro no baja del 14%
El mercado laboral es quizá el terreno donde el gobierno andaluz exhibe sus mejores cifras. Con 3,62 millones de ocupados al cierre de 2025 —cifra récord— y una tasa de paro del 14,66%, la más baja en 18 años, la evolución es objetivamente positiva.
Pero el contexto importa. La tasa de paro nacional estaba en torno al 10,5% en el mismo periodo. La tasa de empleo en Andalucía (49,02% de la población en edad laboral) está muy por debajo del 68,62% nacional para la franja de 16 a 64 años. Y la tasa de actividad (57,86%) también queda por debajo de la media estatal (59,3%), lo que sugiere un problema estructural de desánimo laboral y economía sumergida que las cifras brutas de ocupación no capturan.
El empleo que se crea, además, no siempre es el que saca de la pobreza. La Red Europea de Lucha contra la Pobreza (EAPN) advierte del fenómeno de los «trabajadores pobres»: personas con empleo cuyos salarios no alcanzan para cubrir los gastos básicos en un contexto de vivienda y energía cada vez más caros. En Andalucía, ese fenómeno es particularmente agudo.
La sanidad: el talón de Aquiles
Si los indicadores económicos son el punto débil estructural, la sanidad se ha convertido en el frente de desgaste más visible del gobierno Moreno. Los datos del Barómetro Sanitario 2025 del Ministerio de Sanidad sitúan a Andalucía como la comunidad autónoma con peor valoración de su sistema sanitario público: solo el 38,8% de los encuestados lo valoran positivamente, frente al 51,6% de media nacional.
Las cifras de listas de espera explican esa percepción. Andalucía acumula el mayor número absoluto de pacientes en espera para consultas externas (852.289 a junio de 2025) y registra la mayor demora quirúrgica de toda España: 160-169 días de media, el dato más alto del país y 30 días más que el año anterior. En atención primaria, la situación es igualmente grave: solo el 13,4% de las citas presenciales se resuelven en 48 horas, el peor dato de España.
Y luego está el escándalo de los cribados de cáncer de mama. La Junta reconoce oficialmente 2.317 mujeres afectadas por fallos en el programa de detección precoz, con mamografías realizadas cuyos resultados sospechosos no fueron comunicados a las pacientes. La asociación Amama estima que la cifra real podría alcanzar las 20.000 afectadas y ha presentado denuncia ante la Fiscalía de Sevilla por posible manipulación de historiales médicos. Más de 150 demandas judiciales se acumulan contra la Junta.
Un dato resume la desconfianza ciudadana mejor que cualquier encuesta: los seguros médicos privados en Andalucía han pasado del 10,4% al 23,7% en los seis años de gobierno de Moreno. Se han multiplicado por más de dos. Los andaluces están votando con su cartera la sanidad que su gobierno no les da.
Educación: la buena noticia con matices
En honor a la honestidad, la educación es el ámbito donde los datos son más favorables al gobierno andaluz. La tasa de abandono escolar temprano ha bajado al 14,5% en 2025, su mínimo histórico, reduciéndose 7,1 puntos desde 2019. Andalucía se sitúa por primera vez en el puesto 11 del ranking autonómico y a solo 1,7 puntos de la media nacional, cuando la distancia en 2018 era de 4,3 puntos.
Son datos reales y positivos. Pero conviene ponerlos en contexto europeo: la media de abandono escolar en la UE está en el 9,4%. Andalucía, con su 14,5%, sigue siendo un 54% superior a esa media. Y la cifra, aunque mejor que nunca, sigue estando por encima de la de seis comunidades autónomas españolas.
El balance: ocho años y un diagnóstico que no cambia
Después de ocho años de gobierno del Partido Popular en Andalucía —los últimos cuatro con mayoría absoluta—, el diagnóstico estructural de la comunidad no ha variado sustancialmente:
— Última en PIB per cápita entre las comunidades autónomas (24.566€ vs. 32.633€ nacional). — Primera en tasa AROPE de pobreza y exclusión (34,7% vs. 25,7% nacional). — Primera en pobreza infantil (44,4% de menores en riesgo). — Primera en tasa de paro entre las grandes comunidades (14,66% vs. ~10,5% nacional). — Última en valoración sanitaria según el Barómetro del Ministerio (38,8% de aprobación). — Primera en demora quirúrgica (160-169 días de espera media). — Peor dato en atención primaria (solo 13,4% de citas en 48h).
Moreno Bonilla pide a los andaluces que renueven su confianza. Su argumento es la estabilidad, la moderación y el crecimiento económico. Los números absolutos le dan parcialmente la razón: Andalucía crece, crea empleo, mejora en educación. Pero los números relativos —la posición de Andalucía respecto a las demás comunidades y respecto a Europa— cuentan otra historia: la de una comunidad que avanza al mismo ritmo que las demás y que, por tanto, nunca acorta distancias.
Ocho años son tiempo suficiente para que un gobierno deje huella en los grandes indicadores. La huella del gobierno Moreno en Andalucía es la de una comunidad que se mantiene exactamente donde estaba: a la cola.
Fuentes:
Todos los datos utilizados en este artículo proceden de fuentes oficiales y organismos públicos:
- Instituto Nacional de Estadística (INE): Encuesta de Condiciones de Vida 2025, resultados definitivos (febrero 2026). Contabilidad Regional de España, serie 2022-2024 (septiembre 2025).
- Eurostat: Estadísticas regionales de PIB per cápita 2023.
- Ministerio de Sanidad: Barómetro Sanitario 2025. Listas de espera del SNS, datos a junio 2025.
- Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía (IECA): Encuesta de Población Activa, cuarto trimestre 2025.
- UGT Andalucía: Valoración de la ECV 2025 (febrero 2026).
- EAPN España: El Estado de la Pobreza, 15º Informe 2025.
- Observatorio de la Infancia y Adolescencia de Andalucía: Informe OIAA 2025.
- Ministerio de Educación: Variables educativas de la EPA 2025.
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