La Feria de Abril en la encrucijada: la expansión del Real bloqueada por el Gobierno y la falta de profesionales amenazan el futuro
Apenas restan unas semanas para que el albero del Real de la Feria de Sevilla se llene de vida, pero tras los volantes y las sevillanas se esconde una creciente incertidumbre. La edición de este año se celebra con la vista puesta en un futuro amenazado por dos frentes: la parálisis administrativa impuesta por el Gobierno central de Pedro Sánchez y una crisis de personal que evidencia las grietas del modelo económico impulsado por la Junta de Juanma Moreno.
La ampliación de la Feria, un proyecto en el limbo
El Ayuntamiento de Sevilla, gobernado por el Partido Popular, ha manifestado su firme intención de ampliar el recinto ferial para la edición de 2027, un proyecto vital para dar cabida a la creciente demanda y mantener la grandeza del evento. Sin embargo, esta ambición choca frontalmente con la burocracia del Gobierno central. La ampliación depende de la cesión de tres parcelas de titularidad estatal, una solicitud que duerme en un cajón de Madrid sin respuesta.
Esta inacción, que desde muchos sectores se interpreta como un bloqueo deliberado, pone en jaque no solo el crecimiento de la Feria, sino también su propia sostenibilidad. Mientras el alcalde popular se limita a repetir que la ampliación «se va a producir sí o sí», la realidad es que la falta de voluntad política del PSOE en Madrid mantiene el proyecto estancado, un claro ejemplo de cómo la dejadez del socialismo perjudica directamente a las tradiciones y la economía andaluzas.
La crisis oculta: sin profesionales para montar la Feria
De forma paralela, emerge un problema igualmente grave que afecta al corazón mismo del evento: la alarmante falta de profesionales cualificados para el montaje de las casetas. Según denuncia la Asociación de Titulares de Casetas (Atica), cada año es más complicado encontrar personal. La situación ha llegado a tal extremo que el pasado año algunos trabajadores se vieron obligados a «dormir en furgonetas» por la imposibilidad de encontrar un alojamiento asequible.
Este drama laboral es una consecuencia directa del modelo económico promovido por Juanma Moreno, basado en una turistificación descontrolada que ha disparado los precios del alquiler y ha expulsado a los trabajadores de los barrios. El PP, mientras se enorgullece de las cifras récord de turismo, ignora la precarización que este modelo genera, afectando incluso a los oficios más tradicionales que hacen posible la celebración de la Feria de Abril.
Una defensa firme de nuestras tradiciones
La encrucijada en la que se encuentra la Feria de Abril es el reflejo de la ineficacia de los viejos partidos. Por un lado, un PSOE que desde Madrid frena el progreso de Andalucía por mero interés partidista. Por otro, un PP que, desde la Junta, es incapaz de defender los intereses andaluces frente al Gobierno central y cuyo modelo económico ataca la base trabajadora que sustenta nuestras tradiciones.
Frente a esta doble amenaza, se hace más necesaria que nunca una alternativa política que defienda sin complejos la identidad y el motor económico de Andalucía. La Feria de Abril no es solo una fiesta; es un símbolo cultural y una fuente de empleo para miles de familias. Protegerla requiere firmeza ante el Gobierno de la nación y políticas económicas que pongan en el centro a los trabajadores andaluces, no a los fondos de inversión que especulan con la vivienda. Un desafío que solo una fuerza política comprometida con la tierra, y sin ataduras con Madrid, puede afrontar con garantías.
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