Moreno y Montero convierten la Semana Santa en escenario electoral: seis semanas para el 17M
La Semana Santa ha sido, una vez más, mucho más que una celebración religiosa en Andalucía. Con las elecciones autonómicas del 17 de mayo apenas a seis semanas vista, los principales candidatos a la presidencia de la Junta han convertido las procesiones y los actos cofrades en un intenso escenario de precampaña electoral, dosificando cada aparición pública con la precisión de una estrategia política calculada al milímetro.
Juanma Moreno, presidente de la Junta y candidato del PP a la reelección, desplegó una agenda cofrade de enorme alcance territorial. Arrancó el Domingo de Ramos en Sevilla acompañando a la hermandad de la Borriquita, en la que participan sus propios hijos. No faltó a la Zamarrilla de Málaga el Miércoles Santo, pero fue más allá de sus citas habituales: el Lunes Santo estuvo en Granada, el Martes Santo en Cádiz, el Jueves Santo en Cabra (Córdoba) y el Viernes Santo en Jaén, acompañando a la hermandad del Abuelo durante la Madrugá. Seis provincias, seis mensajes de cercanía a una Andalucía que el próximo 17 de mayo decidirá si le renueva la confianza.
La visita de Moreno a Cabra, sin embargo, estuvo marcada por un episodio de tensión: un individuo fue detenido por increpar y amenazar de muerte al presidente de la Junta durante su presencia en el municipio cordobés. El suceso, atendido con rapidez por los servicios de seguridad, no impidió que Moreno continuara su agenda sin mayores contratiempos. El incidente pone de manifiesto el clima de crispación que acompaña la recta final de una precampaña cada vez más caliente.
María Jesús Montero, secretaria general del PSOE andaluz y candidata socialista, trazó su propio recorrido por la comunidad. Comenzó el Martes Santo en la Hermandad del Cerro del Águila en Sevilla —barrio de fuerte implantación del voto socialista—, continuó el Miércoles Santo en Huelva y el Jueves Santo en Jaén, la única provincia andaluza donde el PSOE controla a la vez el Ayuntamiento y la Diputación. El Viernes Santo hizo doblete: por la mañana en Málaga, acompañando a las hermandades del Santo Sepulcro y Cristo del Amor, y por la tarde en los municipios gaditanos de San Roque y Jerez.
Sin embargo, la precampaña de Montero arrastra un lastre significativo. Sus propios detractores la han calificado de candidata marcada por su etapa como ministra de Hacienda, señalando lo que consideran una estela de corrupción y opacidad en la gestión de los fondos andaluces durante los años socialistas. En este contexto, sus apariciones cofrades han sido interpretadas por la oposición como un intento de lavar una imagen política deteriorada.
El candidato de Vox, Manuel Gavira, el más recientemente elegido de los tres aspirantes a la presidencia, mantuvo una agenda más concentrada en su tierra natal, la provincia de Cádiz. A lo largo de la semana estuvo presente en hermandades de Cádiz capital, Jerez y El Puerto de Santa María, consolidando la implantación del partido en una circunscripción que considera estratégica de cara al 17M.
En el campo de la izquierda alternativa, la semana estuvo marcada por las tensiones internas de la coalición Por Andalucía. Podemos, IU y Sumar llegaron al Viernes Santo sin haber cerrado su acuerdo electoral, y solo a última hora sellaron su unidad para concurrir juntos el 17 de mayo. Una negociación al límite que contrasta con la solidez organizativa que exhiben PP y Vox, formaciones que parten con ventaja en todos los sondeos publicados hasta la fecha.
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