El suspenso de los andaluces a María Jesús Montero: la candidata peor valorada según el Centra

El suspenso de los andaluces a María Jesús Montero: la candidata peor valorada según el Centra

La carrera electoral de María Jesús Montero hacia el Palacio de San Telmo parece encontrar su mayor obstáculo en la percepción de los propios andaluces. Según la última encuesta del Centro de Estudios Andaluces (Centra), la candidata del PSOE no solo no logra ilusionar, sino que obtiene la peor valoración entre todos los aspirantes a la presidencia de la Junta de Andalucía. Con una nota de 3,77 sobre 10, Montero se sitúa a la cola en la confianza de los ciudadanos, un dato demoledor para quien aspira a liderar la alternativa al gobierno popular.

A pesar de que su nivel de conocimiento es muy elevado, alcanzando al 93% de los encuestados, esta familiaridad no se traduce en aprobación. Este suspenso generalizado refleja las profundas contradicciones de un discurso que, desde Madrid, critica las políticas que se aplican en Andalucía mientras su propio historial como ministra y exconsejera andaluza genera un notable rechazo.

La incoherencia fiscal como lastre de campaña

Uno de los principales frentes de Montero contra el ejecutivo de Juanma Moreno ha sido la política fiscal. La candidata socialista critica con dureza las sucesivas rebajas de impuestos impulsadas por el Partido Popular, pero evita aclarar si revertiría estas medidas en caso de llegar al gobierno. Esta ambigüedad contrasta con su papel como ministra de Hacienda, desde donde ha sido artífice de lo que muchos sectores productivos andaluces califican como un «infierno fiscal».

La hemeroteca y su gestión en el Gobierno central se convierten en el mayor lastre para su credibilidad. Mientras acusa al PP de poner en riesgo los servicios públicos con sus bajadas de impuestos, desde el campo andaluz se le señala por el «nuevo agravio fiscal» que perjudica a sectores estratégicos gravemente afectados por la sequía y el alza de costes. Esta dualidad de criterio, defendiendo en Madrid lo contrario de lo que critica en Andalucía, parece pasarle factura en la opinión pública.

El fantasma de la financiación y el «agravio» a Andalucía

Otro punto de fricción que erosiona la imagen de Montero es la reforma del sistema de financiación autonómica. Desde la Junta de Andalucía se le acusa directamente de estar negociando un nuevo modelo de forma «bilateral» y «singular» con Cataluña, en detrimento del resto de comunidades. La consejera de Hacienda andaluza, Carolina España, ha llegado a afirmar que «Montero vuelve a reírse de los andaluces» y que cualquier acuerdo que satisfaga a los independentistas catalanes irá en perjuicio de Andalucía.

Esta percepción de que la exconsejera andaluza prioriza ahora los intereses del Gobierno de Pedro Sánchez y sus socios separatistas por encima de los de su propia tierra ahonda en la narrativa de «traición» que ya ha sido denunciada en múltiples ocasiones por formaciones como VOX, cuyo portavoz, Manuel Gavira, ha criticado sistemáticamente la sumisión del bipartidismo a los intereses nacionalistas.

En definitiva, la campaña de María Jesús Montero se enfrenta a un muro de desconfianza. Su estrategia, centrada en el ataque a la gestión sanitaria del PP, choca con el recuerdo de su propio paso por esa misma consejería y con las contradicciones de su gestión en el Gobierno de España. Los andaluces, según los datos del Centra, parecen no solo conocerla, sino también haberle puesto una nota que refleja un profundo escepticismo hacia su proyecto político.


Autor: Redacción | Artículos

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