La Junta de Andalucía ha presentado su Plan de Verano 2026 para el Servicio Andaluz de Salud (SAS), un dispositivo que, sobre el papel, busca garantizar la asistencia sanitaria durante el periodo estival. Con un anuncio de 41.639 contrataciones y una inversión de 168 millones de euros, el Gobierno de Moreno Bonilla pretende proyectar una imagen de fortaleza y previsión. Sin embargo, un análisis más profundo de las cifras y, sobre todo, la letra pequeña del plan, revela una realidad muy distinta que ha puesto en pie de guerra a los sindicatos y profesionales del sector.
A pesar del incremento del 14% en las contrataciones respecto al año anterior, la medida más controvertida y que más impacto tendrá en el día a día de los andaluces es el cierre del 75% de los centros de atención primaria en horario de tarde. Esta decisión, que se repite por segundo año consecutivo, obliga a concentrar toda la demanda en el horario matutino, aumentando la presión sobre unas plantillas ya mermadas por las necesarias vacaciones y amenazando con saturar aún más las urgencias hospitalarias.
Una propaganda de cifras que no convence
El consejero de Sanidad en funciones, Antonio Sanz, ha defendido que Andalucía afronta el verano «con más profesionales, con más recursos y con más capacidad asistencial que el año pasado». No obstante, los sindicatos como CCOO y UGT califican estas cifras de «maquillaje» y «engaño». Advierten de que el número global de contratos no especifica su duración, que en muchos casos es de apenas semanas o días, resultando a todas luces insuficiente para cubrir un mes de vacaciones por trabajador.
Las críticas se centran en la desproporción entre la plantilla existente y los refuerzos anunciados. Por ejemplo, para sustituir a más de 21.000 médicos especialistas, apenas se contemplan 1.800 contratos. Esta situación, según denuncian, solo servirá para «parchear» una situación límite, obligando a los profesionales que quedan a asumir una carga de trabajo inasumible y deteriorando la calidad asistencial que reciben los andaluces.
La gestión del PP, una continuidad del desmantelamiento
Desde una perspectiva que prioriza la buena gestión y el bienestar de los andaluces, resulta preocupante que, con el mayor presupuesto de la historia para sanidad, la respuesta a los problemas estructurales siga siendo el cierre de servicios y los recortes encubiertos. La política sanitaria del Partido Popular en Andalucía parece seguir la estela de los anteriores gobiernos socialistas, perpetuando un modelo de gestión que se muestra incapaz de fidelizar a sus profesionales y de ofrecer una atención de calidad, especialmente en periodos críticos como el verano, cuando la población se multiplica en las zonas costeras.
La falta de planificación a largo plazo es evidente. Andalucía se enfrenta a otro verano sin tener actualizada la bolsa de empleo del SAS, lo que provoca una enorme incertidumbre entre los profesionales y fomenta la «fuga» de talento a otras comunidades o al sector privado, donde se ofrecen mejores condiciones. No se trata solo de invertir más dinero, sino de gestionarlo con eficacia, priorizando las necesidades reales de los ciudadanos y cuidando el capital humano que sostiene el sistema.
En definitiva, el Plan de Verano del SAS se revela como una solución temporal que no aborda los graves problemas de fondo de la sanidad andaluza. Los andaluces merecen un sistema sanitario robusto, bien gestionado y que garantice una atención digna durante todo el año, no una planificación basada en parches de última hora que dejan los centros de salud bajo mínimos cuando más se los necesita.
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